Un simulador de realidad virtual es capaz de mostrarte lo que ocurre cuando mueres. ¿Qué se siente?

La muerte es probablemente uno de los momentos más difíciles y angustiantes para una persona, y gracias a la tecnología ha sido posible “vivirla”

Cruzar el camino hacia el “más allá” es, quizás, algo que no quisiéramos que jamás llegue pero inevitablemente nos ocurrirá a todos, y aunque la ciencia y la tecnología buscan formas de prologar la vida, ahora gracias a herramientas de simulación por realidad virtual ha sido posible “vivir la muerte” de forma segura, sin ponerse en riesgo real.

Morir en una simulación gracias a la tecnología

Esta interesante simulación forma parte de una exhibición denominada “Passing Electrical Storms”, obra del artista Shaun Gladwell, y que se presenta en el evento Melbourne Now (en Australia) que se lleva a cabo en la Galería Nacional de Victoria.

El artista australiano contemporáneo Shaun Gladwell
El artista australiano contemporáneo Shaun Gladwell.

En el evento los asistentes pueden presenciar su propia muerte en una ambientación especial que se asemeja a la sala de un hospital, acompañados de otras personas.  Quienes se atrevan a experimentar este “lecho de muerte virtual”, se acuestan en una cama de hospital con anteojos de realidad virtual en la cabeza (equipados con auriculares) y son conectados a un monitor de frecuencia cardíaca al lado. Es decir, más realista imposible.

¿Cómo se experimenta la muerte en realidad virtual? ¿Duele?

Una vez acostado en la camilla de hospital, te conectan un monitor de ritmo cardiaco en el dedo, y para hacerlo aún más realista la camilla tiene vibración que funciona sincronizada con el ritmo cardiaco. La muerte comienza con un paro cardiaco y posteriormente llega la muerte cerebral. En la sala también hay un equipo de “médicos” (actores, obvio) que intentan revivir a la persona, sin éxito.

Mujer acostada en camilla con gafas de realidad virtual
La experiencia de morir dentro de una simulación podría resultar inquietante e incómoda para algunas personas.

Sobre la cama hay una cámara enfocando al “paciente”, gracias a la cual se proyecta en las gafas de realidad virtual una vista de la persona acostada en la camilla ya sin vida. Es como verte a ti mismo desde fuera de tu cuerpo. En ese punto dan a entender que tu alma ha abandonado tu forma física.

Debido al realismo para algunas personas sensibles la experiencia podría resultar incómoda en algún punto, para ello el personal que asiste a los participantes en todo momento está listo para “desconectarlo” de esta realidad virtual.

La ciencia tras la comprensión de la muerte

La experiencia de morir es un tema complejo y desafiante para la ciencia, ya que implica el estudio de fenómenos que están más allá de la capacidad de observación y medición directa. Dado que la muerte es un evento irreversible, es difícil para los científicos estudiar lo que ocurre en el momento exacto de la muerte.

La ciencia ha investigado los cambios neurofisiológicos que ocurren durante la muerte o cerca de ella. Se han realizado estudios con electroencefalografía (EEG) en pacientes en estado crítico y se ha observado la disminución gradual de la actividad eléctrica cerebral a medida que se acerca la muerte.

Mujer haciéndose un electroencefalograma
El electroencefalograma (EEG) es una prueba que permite estudiar la actividad eléctrica cerebral de forma no invasiva.

Sin embargo, estos estudios no proporcionan una comprensión completa de la experiencia subjetiva del individuo en el momento de la muerte, debido a que la experiencia de morir tiene limitaciones inherentes y a la falta de métodos objetivos de medición.

En última instancia, comprender completamente lo que una persona siente al morir sigue siendo un desafío para la ciencia, y el tema sigue siendo objeto de debate y especulación en diversos campos de estudio.


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